Desde el inicio, Ubuntu nació con una vocación clara: no ser solo un coro, sino una plataforma de empoderamiento y transformación social. Sabemos que el arte puede ser muchas cosas, pero cuando se convierte en un derecho accesible, también puede ser una herramienta política, pedagógica y afectiva.
A través de talleres gratuitos, actividades en comunidades, articulaciones con movimientos sociales y participación en festivales, Ubuntu impulsa una forma de hacer cultura centrada en el cuidado, la equidad y la justicia. En nuestros espacios, las mujeres y disidencias encuentran oportunidades de formación, expresión y liderazgo.
El cambio no se impone: se construye desde abajo, desde lo colectivo, desde cada voz que se atreve a sonar distinta. Ubuntu es esa construcción.